Falso Empoderamiento Femenino – Narcisismo

NATALIA RODRIGUEZ:

En estos tiempos en que el feminismo esta de moda, que es ‘trendy’, que es ‘mainstream’, vale la pena discutirlo, conversarlo, reflexionarlo. Los fenómenos del feminismo abarcan muchos ámbitos de la vida, es muy complejo abordarlo por esta razón, es una macrotendencia. Es el feminismo en la política, la vida social, la vida familiar, la vida profesional, la economía, las artes, la psicología, la niñez, la adultez, las religiones, etc. Definitivamente, es un fenómeno que tiene tanto de largo como de ancho, es decir, hay mucha tela por cortar. De todas maneras, y a pesar de esto, hoy queremos tocar el tema desde nuestras propias inquietudes, desde nuestra curiosidad. No somos expertas en el tema, pero somos mujeres y nos parece pertinente entrar en materia y ser críticas al respecto, es una responsabilidad con nosotras mismas pensar en ello. Hoy hablaremos de feminismo desde la perspectiva del ‘falso empoderamiento femenino’.

BLANCA AGÜERO:

Primero comencemos por definir ’empoderamiento femenino’. Cuando hablamos de empoderamiento de las mujeres nos referimos al proceso por el cual, en un contexto en el que las mujeres están en desventaja, por las barreras estructurales de género, las mujeres adquieren o refuerzan sus capacidades, estrategias y protagonismo, tanto en el plano individual como colectivo, para alcanzar una vida autónoma en la que puedan participar. El empoderamiento femenino busca la igualdad de genero, en el acceso a los recursos, al reconocimiento y a la toma de decisiones en todas las esferas de la vida personal y social.

El término ‘empowerment’ o empoderamiento de las mujeres, fue impulsado en la Conferencia Mundial de las Mujeres de Naciones Unidas en Beijing (1995). Nos preguntamos, ¿25 años después de esta conferencia que ha cambiado? La palabra se puso muy de moda, pero según Jessa Crispin en su libro Porque No Soy Feminista: Un Manifiesto Feminista, ‘empoderamiento’ es un sinónimo de ‘narcisismo’.

Me gustaría ahondar en lo que la escritora norteamericana tiene que decir al respecto. Jessa comienza explicando que la compasión, es decir, el ser empáticas o bondadosas, no necesariamente son cualidades innatas por ser mujer. Nos cuentan esos cuentos y también nos los contamos a nosotras mismas para soportar nuestra cultura, un falso empoderamiento femenino. Decir o creer que las mujeres son especiales también deshumaniza, por defecto, a los hombres. La manera más sencilla de empoderamiento es identificarse con alguna clase de grupo, y el método más sencillo que tiene un grupo para construir su sentimiento de identidad es el rechazo o descalificación de su opuesto, y esto es simple proyección. Resulta fácil olvidar los aspectos vergonzosos de nosotras mismas (debilidad, ira, irracionalidad, etc.) si los asignamos a alguien distinto, creemos desahogarlos.  No podemos caer en lo mismo que han hecho muchos hombres a través de los siglos, proyectando su debilidad en nosotras para no sentirse débiles.

Personalmente considero que debemos ser capaces de sentirnos valiosas sin despreciar el valor de los hombres. Es muy fácil intercambiar posiciones y adoptar el comportamiento del opresor. Si la manera patriarcal de hacer las cosas es la única manera que conocemos, no podemos caer en lo mismo.

En una entrevista a el periódico El País, se le preguntó a Jessa Crispin ¿Por que piensa que la cultura del empoderamiento deshumaniza la sociedad, provoca exclusión y narcisismo? y ella respondió: “Siempre es sobre el poder que te da: sexo y dinero. Es todo sobre el yo, no sobre la acción colectiva. Trata sobre consumir con avaricia, no sobre crear un mundo mejor.”

En conclusión, está en nosotras definir lo que queremos lograr cuando estamos en puestos de poder. Debemos tener una mentalidad incluyente y una mirada de compasión hacia el progreso de todos como comunidad. Nos han enseñado que seremos más felices con más dinero, pero el empoderamiento real nos hará hacer el bien sin mirar a quien. Porque de otro modo seguiremos viviendo en un mundo en el que un grupo esta empoderado y otro desempoderado, en una doble moral.

VIVIANA CADENA:

Si hablamos del empoderamiento femenino, hablamos del proceso de emancipación de la mujer en todos los ámbitos de la vida, pero si hablamos de empoderamiento de la mujer debemos hablar de feminismo, un término que ha venido tomando cada vez más fuerza. Algunos empobrecen y ridiculizan el feminismo con mitos sobre las mujeres feministas, haciendo burlas sobre ellas, tildándolas de masculinas, que no se depilan, no tienen cuidado con su imagen personal, son mujeres amargadas, etc., generalmente dentro un marco social machista.  Pero el feminismo en realidad es un movimiento que exige los mismos derechos para las mujeres que para los hombres, y debemos entonces evitar esos apelativos denigrantes, sexistas y discriminatorios, para así́ hablar de un verdadero empoderamiento de la mujer. Como dijo antes Blanca, debemos evitar caer en el mismo juego opresivo del machismo, y no estigmatizar al sexo opuesto. Se trata de igualdad.

Es importante pensar en el empoderamiento femenino desde la niñez para criar hijas independientes y valientes. Hay que romper con el falso ideal de las mujeres perfectas a quienes les llegará el príncipe azul a salvar su vida, por qué su vida es de ellas mismas y su felicidad depende única y exclusivamente de ellas.

El fomentar liderazgo y autoestima en las niñas también requiere entender el absurdo de los roles impuestos, para evitar educarlas con estereotipos de genero, tanto a las niñas como a los niños. De igual forma educar a los niños en la igualdad de genero es fundamental para que ellos interioricen el respeto a la mujer fomentando la igualdad.

Siempre y cuando tengamos claro el verdadero objetivo del feminismo, fundado en la búsqueda de la igualdad de genero, no caeremos en un falso empoderamiento femenino, sabremos ser críticas frente a estereotipos impuestos, enseñaremos a nuestras hijas a confiar en ellas misma, y a utilizar su intuición como la mejor guía de vida.

NATALIA RODRIGUEZ:

Pensemos un poco en el feminismo dentro de los mensajes publicitarios. Las marcas hoy en día están utilizando el feminismo o empoderamiento femenino, como herramienta publicitaria y de mercadeo. Tanto así que en el 2014 se acuño el termino Femvertising (Femenine Advertising), que traduce Publicidad Femenina. Ese mismo año, SheMedia, una agencia de medios digitales dedicada al contenido para mujeres, creo los Femvertising Awards, para premiar este tipo de publicidad que busca empoderar a las mujeres.

Sin lugar a duda, es positivo que el feminismo sea tema en tendencia, y que tenga visibilidad, pero, por otro lado, un mal uso del lenguaje y una mala interpretación de los ideales feministas puede llegar a crear asociaciones erróneas, a transmitir mensajes falsos y crear un falso empoderamiento femenino. Los siguientes dos ejemplos de Femvertising nos ayudan a pensar en esto.

En 2014, Always lanzó su campaña ‘Unsttopable #LikeaGirl’, que traduce ‘Imparable #ComoNiña’, buscando romper con el estereotipo de la expresión, ‘Like a Girl’ o ‘Como Niña’.  Ya que por mucho tiempo ‘Como Niña’ ha sido usado como un insulto, bajo una connotación negativa, con expresiones como: llora como una niña, corre como una niña, se queja como una niña, tan débil como una niña, etc. Expresiones sembradas en la cotidianidad colectiva que afectan la autoconfianza de las niñas que las oyen, al identificarse inmediatamente como tal.

La marca Always creo su campaña que combate el falso empoderamiento femenino y le da valor real a al mujer

En 2017, Sephora, lanzó su campaña ‘No Te Conformes Con Uno’, donde se veía a una mujer en medio de dos hombres, sugiriendo como ella los tiene a los dos a sus pies. Simbolizando el ‘no te conformes con un perfume mejor compra dos’, Sephora de alguna manera ‘cosificó’ a los dos hombres, poniéndolos como objetos sexuales frente a la decisión de la mujer. Si el feminismo en realidad busca liberarse de la ‘cosificación’, es decir, liberar a las mujeres de ser objetos sexuales solamente. No es para nada coherente implementar la misma ‘cosificación’ con los hombres, es un falso empoderamiento femenino.

Sephora pone dos hombres como objetos sexuales frente a la decisión de la mujer, es un falso empoderamiento femenino

Estos dos ejemplos muestran como hoy en día el empoderamiento femenino puede ser utilizado e interpretado de muchas formas, pero lo importante es que cada una de nosotras seamos críticas y nos preguntemos ¿Con que tipo de mensaje publicitario o mediático nos identificamos realmente?

REFLEXION:

“Actuar como mujeres y llevar la bandera de la igualdad de genero, no va de la mano con minimizar a los hombres a objetos, porque de la misma manera, nosotras no queremos ser minimizadas a objetos, ni del placer, ni de los estereotipos de belleza, ni de la subordinación intelectual, emocional, profesional o física. Las mujeres queremos ser valoradas en nuestra totalidad, con todas nuestras capacidades.”

Las Del Desahogo