La Doble Moral Sexual – Monógamos o Polígamos

BLANCA AGÜERO:

¿Alguna vez has sentido que amas a tu pareja, pero deseas a otra? ¿O te sientes confundido sobre tu orientación sexual? ¿Has dudado sobre tener el bebe que llevas por dentro? ¿Has elegido ocultar o mostrar tus miedos por conveniencia o por presión social? Hoy queremos hablar de esto y más, desde nuestras propias inquietudes, desde nuestra curiosidad. No somos expertas en el tema, pero somos mujeres y nos parece pertinente entrar en materia y ser críticas al respecto. En este episodio hablaremos de La Doble Moral Sexual.

BLANCA AGÜERO:

Lo primero que pensamos cuando hablamos de la doble moral sexual es en la promiscuidad, pero yo quería enfocarme primero en la desigualdad de clases sociales, y como afecta la sexualidad de la mujer dentro de lo que es aceptable o no moralmente. Por ejemplo, la accesibilidad del aborto a mujeres con posibilidad de pagar clínicas privadas o viajar a donde sea permitido, y cómo esto es casi imposible para mujeres de pocos recursos. Si eres ‘hija de papi rico’ pareciera, en muchos casos, que la promiscuidad te hace liberada y eres ‘cool’, pero si fueras cualquier ‘hija de vecina’, entonces eres una puta. Esto del clasismo no es nuevo por supuesto, incluso en sus principios, el movimiento feminista se consideró más enfocado a clases privilegiadas.

A principios del siglo XIX, la rusa Alexandra Kollontai, feminista marxista, incluyó en su discurso para el movimiento feminista a las mujeres de la clase trabajadora, al proletariado, a pesar de ser de familia aristocrática. Al hacer esto, logro avanzar, ya que los derechos que consiguieron las mujeres rusas tras la revolución de octubre de 1917 establecieron el derecho al voto femenino, el aborto libre y gratuito, se simplificó el trámite de divorcio, se eliminó la distinción entre hijos legítimos e ilegítimos, entre otros. Pero el tema del amor y la sexualidad quedaron como asignaturas pendientes.

Es fundamental tratar de entender esta brecha de inequidad dentro de nuestro género. Es nuestra responsabilidad social hablar y velar por las que no pueden. Ser la voz de esas mujeres que están en una situación más vulnerable que nosotras: las transexuales, las indígenas, las inmigrantes, las prostitutas, las presas, etc. Todos esos sectores marginados que lidian con aún más obstáculos que nosotras. El color de la piel, el nivel educativo, la condición social, por nombrar algunos, son condicionamientos que hay que tomar en cuenta. Por ejemplo, hay más prostitutas inmigrantes, porque enfrentan más problemas para acceder al sistema por la falta de papeles, el idioma, entre otros factores. En definitiva, existen muchos prejuicios en estos sectores marginados, es una presión silenciosa que hay que señalar como ejemplo de la doble moral sexual en nuestra sociedad.

Algunas feministas consideran que la prostitución no es un empleo sino una forma de explotación de las mujeres más vulnerables, pero también hay otras que opinan que es un trabajo sexual que se ejerce de manera voluntaria y por esto debe ser regulado, son las llamadas ‘regulacionistas’ o ‘proderecho’. En mi opinión, deberíamos darle voz a quienes ejercen esta actividad y que sea su decisión, una voz de desahogo. Debe ser una conversación abierta sin juzgar, para que se puedan discutir temas como violencia, dignidad y prevención de enfermedades sexuales.

En una entrevista reciente, la antropóloga social Maria Dolores Juliano, dice que es hora de abrir más puertas y ventanas en el feminismo actual. Enfatiza que tenemos que apoyarnos en estas 3 bases: Conocimiento posicionado, que significa que cada una hable desde su propia experiencia; La equivalencia de soluciones diferentes ante un mismo problema, ya que puede haber varias soluciones y no una solución lineal para todas; y por último, el respeto a la capacidad de actuar, entendiendo que la gente actúa de acuerdo a un conocimiento posicionado sobre cuales son sus posibilidades, y al final buscan soluciones que consideran son las mejores. En conclusión, está en nosotras reflexionar sobre el tema, tener este tipo de conversaciones, empoderarnos y despertar a una nueva conciencia.

NATALIA RODRIGUEZ:

Leí en el periódico de medicina digital, Intramed, un articulo sobre el debate que se llevo a cabo en la conferencia de La Ciudad de las Ideas, en Puebla, México en 2013, que se titula ¿Monogamia o Poligamia? por Gabriel Bolio. Voy a referenciar textualmente a algunos de los apartes del articulo.

El articulo empieza describiendo como en el podio para el debate estaban un rabino, un psicólogo evolutivo, un doctor en historia de la ciencia que además es director de la Sociedad de Exceptivos, un biólogo, entre otros. También estaban en la audiencia otros expertos.

El debate lo inicia el Rabino diciendo,“Es un error pensar que una mujer quiere ser amada, si lo quisiera, nunca abandonaría a sus padres (…) Una mujer quiere ser elegida, quiere primacía exclusiva, que un hombre la coloque en el centro de su existencia y que declare que él solo va a beber de los ríos profundos de su sexualidad y solamente va a inhalar las fragancias de su sensualidad, monogamia apasionada”, comentó el religioso.

Luego el Doctor en Historia de la Ciencia, que además era el director de la Sociedad de Escépticos dice, “Me sorprende escuchar a un rabino haciendo este argumento, porque La Biblia es la obra más inmoral de toda la ficción (…) consiste en un Dios celoso que castiga a las mujeres por la eternidad con el dolor de dar a luz, y las condena a ser un poco más que una bestia de carga y ser esclavas sexuales (…) Y premia a los guerreros con tantas esposas como las que puedan manejar, el rey Salomón tuvo hasta 700 mujeres”.

Interviene el psicólogo evolutivo haciendo su planteamiento diciendo que “la monogamia es conveniente, pero no es inherente al ser humano”, explicó que si los seres humanos no hubieran evolucionado con la monogamia “seríamos otra especie de monos creciendo en los bosques y habitando árboles, pues el establecimiento de una sola pareja, la protección y alimentación de las crías permitió un mejor desarrollo del cerebro. No estarían teniendo este debate si la monogamia no nos hubiera dado un cerebro cuatro veces más grande que el de un chimpancé” Luego el biólogo le contesta con argumentos fisiológicos de “cómo el ser humano también esta adaptado fisiológicamente a ser polígamo, aunque no siempre decida serlo”.

Finalmente, Gabriel cuenta en el articulo que habló con un bioquímico, periodista científico que estaba en la audiencia, luego de que se terminara el debate, quien concluyó muy interesantemente así: “Yo creo que es claro y se ha visto, tenemos algo de monógamos sociales, pero no somos monógamos sexuales, yo no sé cómo en el debate no se establecido la diferencia desde el principio en este punto: la monogamia sexual y monogamia social no son lo mismo. Sí, tenemos tendencia a formar parejas, a enamorarnos, a querer estar con una persona y cuidar los hijos y tal; pero tenemos, tanto hombres como mujeres, deseos sexuales de aparearnos con otros, nuestra naturaleza es querer estar con una persona, pero al mismo tiempo tener deseo sexual por otras (…)”, concluye diciendo…..

somos monógamos promiscuos”.

En muchas culturas la inequidad de genero implica una doble moral sexual sobre quien tiene el derecho de ser monógamo o polígamo
Jefe de una Villa y sus tantas esposas, Guinea, c. 1910

Hice una referencia textual, por que me pareció muy apropiado para nuestro tema de hoy sobre la doble moral sexual. Es doble moral, sin duda, denominarnos monógamos cuando nuestras mentes tienen deseos polígamos. Es una fragmentación de nuestros propios impulsos sexuales, por que estamos controlando una naturaleza en pos de una estructura social, la cual sin lugar a duda, sostiene el orden y la organización, pero cohibe los deseos sexuales más profundos.

Pero la pregunta para nosotras es ¿Podemos realmente juzgar a alguien por su promiscuidad? hombre o mujer. ¿Hasta dónde estamos juzgando a ese otro por su capacidad de ocultar o destapar sus deseos sexuales más profundos? Además, ¿Bajo qué creencias religiosas o culturales estamos juzgando a ese otro?

REFLEXION:

¿Nuestra exploración sexual esta dada por una conducta aprendida o por una imposición cultural? ¿Es la promiscuidad algo negativo? Si mentalmente somos polígamos, pero socialmente, sobretodo en occidente, somos monógamos, ¿Dónde encontramos, como mujeres, el punto intermedio que rompa con la doble moral sexual?.

Las Del Desahogo