Divinidad Femenina – La Diosa en Tí

BLANCA:

En este episodio hablaremos de la Divinidad Femenina. Algunas herramientas para descubrir nuestro valor como diosas, el poder en nosotras y nuestra esencia que trasciende más allá de nuestro valor como progenitoras dadoras de vida, sino que abarca mucho más.

BLANCA:

El significado de divinidad es esencia o naturaleza propia de Dios o de los dioses. Existen a través de la historia diosas que han representado la divinidad femenina. Desde la cultura egipcia con Isis o Nefertiti, la diosa Venus en el arte del renacimiento, hasta diosas de la mitología griega como Artemisa y Afrodita. El término “femenino sagrado” fue acuñado por primera vez en la década de 1970, en popularizaciones de la Nueva Era de la hindú Shakti que en el hinduismo representa la ‘gran diosa’, es la energía primordial cósmica.

Según la psiquiatra y analista Jean Shinoda Bolen en su libro Las Diosas de Cada Mujer, existen siete arquetipos de mujer basado en siete diosas mitológicas. A partir de su experiencia en el consultorio, la doctora pudo identificar rasgos en sus clientas que corresponden a cada una de estas diosas. Ella los ha dividido en tres categorías: 1. las diosas vírgenes, que representan la autosuficiencia, 2. las diosas vulnerables, orientadas hacia las relaciones y la necesidad de vinculación, 3.  las diosas de la alquimia, persiguen las relaciones y representan la atracción y la sensualidad. Jean Shinoda sostiene que todas tenemos potencialmente los siete patrones. Algunos de estos arquetipos pueden estar desarrollados o no, o quizás sólo durante un periodo de nuestras vidas. Aquí los perfiles para que descubran cual les resuena:

Artemisa: Diosa de la caza y de la luna. Es la hermana, la competidora y la feminista. Extrovertida, intuitiva y sensible. Su principal dificultad es la distancia emocional, la rudeza y la cólera. Sus puntos fuertes son la capacidad para establecer objetivos y alcanzarlos, la autonomía y amistad con las mujeres.

Atenea: Diosa de la sabiduría y la artesanía. Es la hija del padre, la estratega. Extrovertida y emocional y siempre con la razón. Sus áreas para trabajar son la falta de empatía. Y sus cualidades más destacadas su capacidad para pensar, resolver problemas prácticos y crear estrategias, así como su facilidad para crear alianzas con los hombres.

Hestia: Diosa del hogar y de los templos. Es la tía soltera y la mujer sabia. Introvertida y suele mostrarse sensible e intuitiva. No es sociable. Sus virtudes son la capacidad para disfrutar de la soledad y su espiritualidad. Representa el centro espiritual de la personalidad de una mujer.

Hera: Diosa del matrimonio. Esposa y creadora de compromisos. Extrovertida, sensible y emocional. Dificultades con los celos, la ira, su espíritu vengativo, así como su incapacidad de abandonar relaciones destructivas. Su punto fuerte es la fidelidad.

Deméter: Diosa de las cosechas. Es la madre, la que nutre. Suele ser extrovertida y sensible. Su sombra está vinculada a la depresión, la destructividad y el fomento de la dependencia. Su virtud es la capacidad para ser maternal y nutrir a los demás, su generosidad.

Perséfone: Diosa doncella, es la hija de la madre. La mujer receptiva, introvertida y emocional. Debe poner atención a su tendencia a la manipulación, depresión y huida de la irrealidad. Es receptiva, con mucha imaginación y tiene potencia en capacidades psíquicas.

Afrodita: Diosa del amor y de la belleza. Es la amante, la mujer sensual y creativa. Extrovertida y emocional, su sombra está vinculada a las relaciones en serie, la promiscuidad y dificultad para considerar consecuencias. Su cualidad más destacada es su capacidad para disfrutar plenamente del placer y de la belleza, siendo sensual y creativa.

Traer estas pautas y estos comportamientos a la luz de la conciencia nos ayuda a trascender esas cosas que hacemos y pensamos de nosotras mismas, a veces inconscientemente. También, aprendiendo a identificar las diosas en otras mujeres que nos rodean.

Para sentirnos como diosas, es muy importante crear una rutina de “Self-Love (Amor-Propio)” que nos podamos mimarnos y estar tranquilas. A mi me ha ayudado meditar todos los días, me ha permitido conectarme conmigo misma, con mi alma. Además de crecer mi espiritualidad, me ayuda a sentirme segura de mi misma, de lo que puedo y soy capaz de lograr. Aquí algunos de mis consejos:

  • Prender una velita o un incienso.
  • Cerrar los ojos y escucharnos, preguntarnos ¿Qué es lo que sentimos? ¿Que emoción y donde se está reflejando en nuestro cuerpo?
  • Creo mucho en las propiedades de las piedras o cuarzos; pueden buscar sus propiedades. A mi en lo particular me gusta mucho la Amatista; este cuarzo violeta tiene mucho poder de transmutar las energías negativas a positivas.
  • Un baño de sales es súper recomendable hacerlo cuando sientas energías densas o dolores musculares.
  • Hacer cuando sientas necesario una limpieza a tu espacio con un ramito de hierbas. Yo utilizo mucho la salvia, la ruda, el romero y lavanda. Puedes crear tus propios atados si lo tienes en tu jardín! Entonces cuando lo quemas, vas pasando por cada espacio en tu casa llevando la intención de traer energías positivas y liberar las energías densas, bendiciendo tu hogar. ¡Y así creas tu propio ritual!

¡Espero que con estos pequeños consejos sean de ayuda para que puedas celebrar a la Divinidad que hay en tí!

NATALIA:

Investigué un poco sobre la intuición por que creo que hace parte de nuestra divinidad femenina. Empecemos por la definición del termino, la Real Academia Española define como intuición a la facultad de comprender las cosas instantáneamente, es decir, sin necesidad de un proceso racional o analítico. Por otro lado, algunas teorías psicológicas, definen la intuición como el conocimiento que no sigue un camino racional, es decir, su elaboración no tiene una forma lógica. Luego, coloquialmente, algunos la llaman presentimiento, premonición, corazonada, o voz interior.

Pensemos en los momentos que utilizamos nuestra intuición en la toma de decisiones. Casi siempre no podemos explicar o verbalizar el por que tomamos esa decisión. Pero sabemos muy adentro de nosotros, que es como una sensación inmediata que irrumpe y nos da la certeza para elegir.  Algunos creen que esta sensación inmediata viene del alma, de nuestra divinidad interior, de nuestra sabiduría, una voz que nos habla, una fuerza misteriosa en nuestro interior que nos “sugiere” la respuesta.

Por mi parte, soy una mujer metafísica, creo en un orden universal, o divino si quieren llamarlo. Pero también soy muy analítica. Por lo que quise entender algunos conceptos psicológicos sobre la intuición, obvio aclarando que hay muchos conceptos, pero para crear discusión y reflexión busqué un par.

Jean Piaget, epistemólogo y biólogo suizo, reconocido por su teoría constructivista del desarrollo de la inteligencia humana, considera la intuición como una de las etapas del desarrollo mental en la primera infancia. Habla de intuición como “interiorización de las percepciones”, o “la internalización de la experiencia”, haciéndonos pensar que tal vez un bebé no tiene aún la intuición para diferenciar una persona con malas intenciones versus una con buenas intenciones, es a medida que crece que desarrolla esta intuición. El psicólogo Daniel Kahneman, ganador del premio Nobel, piensa que si la intuición no va acompañada de una experiencia previa consciente, que permita reconocer la situación dada, nos puede llevar al error.  Si nos encontramos ante una situación muy conocida, que hemos experimentado varias veces, y tenemos la certeza que las señales que estamos percibiendo siempre suele dar el mismo resultado, la intuición puede sernos útil, de lo contrario puede llevar al equivoco.  Es decir, el promedio de la gente tendería a confiar más en la intuición de un corredor de bolsa para invertir en ciertas acciones, que la intuición de una amiga que nunca ha invertido y hoy le dio la corazonada de invertir.

Como esto de los conceptos y teorías a veces son difíciles de llevar a la practica, quise inventarme una situación hipotética, simplemente para pensar sobre el valor de la intuición a la hora de una decisión.

Situación hipotética: Juanita estaba en una relación con Osquitar quien era DJ en un Club. Ella solía llegarle de sorpresa y encontrarlo mal parado con otras chicas, aunque nunca pudo comprobar cien por ciento que Osquitar se acostaba con alguna, la intuición de Juanita le decía que el tipo le era infiel. Al pasar del tiempo, Juanita deja a Osquitar, y se enamora de Pepito, su nuevo compañero de oficina, ya que una corazonada le dice que Pepito es el hombre de su vida, el papa de sus hijos. Juanita y Pepito empiezan una relación amorosa. De repente Pepito cambia de trabajo y ahora debe administrar un Club. Juanita ahora, todas las noches tiene corazonadas, su intuición le dice que Pepito le esta siendo infiel, un mal presentimiento de que Pepito esta saliendo con otras mujeres.

  • Opción 1 – Definitivamente es una voz divina que le esta avisando a Juanita de los malos pasos de Pepito, debe dejarlo ya.
  • Opción 2 – Juanita quedo condicionada por su experiencia pasada con Osquitar y ahora confunde su miedo-subconsciente-predeterminado por verdad-intuitiva.
  • Opción 3 – Juanita es celosa patológica. Ni Osquitar, ni Pepito le eran infieles.

Con esta situación hipotética, tal vez podemos aterrizar un poco el concepto de intuición a algo experiencial, y preguntarnos ¿hasta donde podemos confiar en nuestra intuición? La respuesta a esta pregunta dependerá mucho de las características de la situación.

Para mi, confiar en nuestra intuición tiene validez cuando estamos ‘conscientes’ de quienes somos. Debemos identificar nuestra fortalezas y debilidades, y nuestra capacidad para juzgar a otros y elegir, antes de concluir que nuestra intuición es una verdad divina absoluta.  La intuición a veces nos salva, a veces nos falla. Creo que debemos usarla desde la conciencia de lo que entendemos y lo que no, es de sabios reconocer lo que no se sabe. Yo creo que la divinidad es un concepto que lo abarca todo, es lo etéreo y lo material, lo racional y lo irracional, lo consciente y lo subconsciente, etc. Todo al mismo tiempo. Para potenciar nuestra divinidad femenina debemos concebirnos como seres multidimensionales, aprendiendo a vivir lo místico de una situación (intuición) pero también lo racional de una situación (decisión consciente).

VIVIANA:

Voy a habla de la energía femenina y masculina, las dos como parte de nuestra divinidad femenina. Todos los seres humanos estamos formados por energía, dos energías, de polaridad energética.

Todo el universo esta regido por dos fuerzas en constante atracción. El hinduismo, habla de Chiva y Shakti. La física dice que hay un polo positivo y uno negativo. En la naturaleza siempre hay fuerzas que emiten y otras que reciben. El tantra habla de una energía femenina y una masculina. El taoísmo lo define como el Yin y el Yang.

Es importante que reconozcamos que la energía no necesariamente es lo mismo que tu género, es más, todos los seres estamos compuestos por la mezcla de estas dos fuerzas. ¡Los hombres también tienen energía femenina!

La psicóloga Jaqueline Machado Garduño describe la esencia de cada energía de esta forma: “La energía femenina es una energía creadora, es una energía de receptividad, de danza, de arte, creatividad, y gestación. Pero al mismo tiempo, es una energía caótica y dispersa. Como un mar abierto que necesita estructura y del orden. Por otro lado, fundamentalmente la energía de lo masculino es estructura, orden, racionalidad, materialización, impulso para que todo aquello que se queda en las ideas de tu energía femenina pueda materializarse y concretarse y no se quede volando. Pero al mismo tiempo, la energía masculina es demasiado estructurada, se puede convertir en arrogancia, sometimiento, mucha rigidez que termina por quebrar.

Debemos detectar estas dos energías en nuestro interior. Qué parte tiene más potencia en nosotros, la energía masculina que valora lo tangible y lo material o la femenina que valora el fluir, dejar el control y confiar. Es imprescindible tener balanceadas las dos energías. ¿Cómo podemos potencializar nuestra energía femenina? Equilibrando tu energía femenina y masculina. Aquí les dejo unos puntos que me parecieron importantes.

  1. Reflexionar, el egoísmo exterior no nos deja pensar en nuestro yo interior. El exceso de extroversión puede hacernos perder contacto con nuestro ser. Por eso debemos tomar tiempo con nosotros mismos, leer, hacer yoga, escuchar nuestra música favorita, disfrutar ese momento a solas.
  2. Contactar con la naturaleza, ya que algunos lugares poseen energías masculinas en exceso, es necesario tomar contacto con lugares que poseen las características femeninas que necesitamos. En este caso podemos ir a un parque, la playa, el bosque, etc.  La naturaleza nos brinda energía femenina.
  3. Expresar nuestras emociones, la energía masculina se define por la lógica, mientras que la femenina expresa sus emociones, sentirnos más en contacto con nuestros sentimientos nos ayudara a acercarnos más al núcleo femenino de energía.
  4. Arte. ¡Bailar como si nadie te estuviera mirando! ¡Pintar, solo déjate llevar por el lápiz o el pincel!

No abandones tu energía femenina pero tampoco tu energía masculina, es fundamental que cuides y mimes las dos.

REFLEXION:


“La divinidad es un todo completo, lo abarca todo. Abarca la materialidad y la inmaterialidad, lo racional y lo irracional, lo etéreo y lo concreto, los consciente y lo subconsciente, etc. Nosotras podemos potenciar nuestra divinidad femenina en la medida que nos reconozcamos de esta manera.”

Las Del Desahogo