Violencia en Cautiverio – Ni Una Más

VIVIANA CADENA:

En tiempos de pandemia, Emilia Quispe, miembro de grupo feminista mujeres creando, muestra un tapabocas facial que dice “Quedarse en casa no es lo mismo que cállate en casa”. En una protesta que se dio contra la violencia de genero en Argentina, una joven llevaba una pancarta que decía “El tapabocas no nos calla, vivas nos queremos”. En México, antes de la pandemia mujeres en protesta gritaban “nos están asesinando”. En el episodio de hoy hablaremos de la Violencia en Cautiverio.

VIVIANA CADENA:

Según reportes de la secretaria de protección ciudadana de México, entre enero y febrero del 2020 se registraron 682 feminicidios, un aumento del 9.2% con respecto al 2019.  La violencia de género hasta el 13 de abril había cobrado más vidas que el COVID-19. Una de las ciudades más afectadas en Latinoamérica es Sao Paulo en Brasil, durante la pandemia se registró un 45% de aumento en llamadas a líneas de ayuda. En Perú, en ocho semanas de confinamiento se registraron 12 feminicidios y 226 violaciones, 132 de estas a menores de edad. En Colombia, las llamadas a líneas de ayuda aumentaron 130 % durante los primero 18 días según datos del gobierno. La ONU advirtió sobre un aumento del 39% en llamadas a las líneas de ayuda en Argentina, donde en los primeros 14 días de la cuarentena, hubo 12 feminicidios.

BLANCA AGUERO:

Tenemos muchos ejemplos para definir lo que es la violencia de género en nuestro mundo actual. 243 millones de mujeres y adolescentes en el mundo han sido víctimas de violencia a manos de su pareja. En Latinoamérica, una mujer es asesinada cada dos horas, según la CEPAL (Comisión económica para América Latina).

¿Como estarán experimentando la pandemia estas mujeres? yo respondería que “en cautiverio”, porque las mujeres ante un acto de violencia nos sentimos encerradas, con falta de libertad. El tema es complejo, por que, así como hay miles de casos y todos diferentes, también todos tienen con un denominador común – el condicionamiento de nuestro entorno.

La violencia de genero se experimenta de diferentes maneras, dependiendo del país y la ciudad en donde vivimos, hasta de nuestra crianza y nuestra educación, por nombrar algunos factores. La mayoría de estos, son factores ajenos a nuestra voluntad.

Cuando se trata de factores que nosotras podemos elegir o manejar, todo empieza cuando aceptamos el primer acto de violencia de parte de nuestra pareja. Ese momento clave cuando pudimos haber parado una mínima acción de irrespeto y no lo hicimos y “lo dejamos pasar” a causa de inseguridades, quizás de la crianza en un hogar con un padre abusador donde la violencia física y emocional era la orden del día, o de una madre permisiva del abuso. Entonces aprendemos a normalizar lo que no debe ser aceptado, y a pesar de saber que está mal, no tenemos las herramientas para defendernos.

La falta de autoestima, de educación y de recursos son algunos de los motivos más comunes, por los que la mujer se siente encerrada, aprisionada en un mundo de desvalorización hacia su persona, donde muchas veces sólo el hecho de ser mujer es un agravante.

La misoginia es uno de los factores más importantes. ¡Todavía en el 2020, existen 18 países que le permite al esposo negarle el derecho de trabajar a la mujer! A pesar de todo esto muchas mujeres valientes dejan todo esto y deciden dar un paso para romper ese círculo vicioso de violencia. Dan un paso al vacío porque no consiguen tener la protección en leyes que las amparen y las protejan de su agresor.

NATALIA RODRIGUEZ:

Yo por mi parte, como una mujer con inquietudes, y sin ser experta en el tema, enfoque mi búsqueda en teorías psicológicas que puedan explicar de alguna manera, cuales son esas condiciones psicológicas que permiten que se desarrolle una relación de pareja de victima-victimario.

Encontré un estudio, que se llama La Dependencia Emocional y Violencia de Genero, de la psicóloga Belén Ordoñez, jefe del Servicio de Asistencia a las Victimas del Ministerio de Justicia en España, donde explica algunas de estas teorías alrededor de la dependencia emocional.

Ella primero explica y aclara, que son muchos los factores los que confluyen para que se desarrolle un tipo de relación como esta. Es decir, no hay un factor único como la causa de la violencia de genero. Pero específicamente hablando de psicología, existe muchos modelos teóricos que han intentado explicar el origen de la violencia de genero. Como dije antes, dentro del marco de la ‘La Dependencia Emocional’.

La teoría de la unión traumática de Dutton y Painter (1981), que dice que las mujeres maltratadas establecen una relación emocional fuerte que se da también en los rehenes, en los cultos religiosos, y en niños maltratados. Uno maltrata al otro, el otro tiene emociones positivas hacia ese quien le maltrata, se establece una relación de poder entre ambos en donde la persona de menos poder necesita a la de más poder, este ciclo de dependencia se repite y crea una relación afectiva nociva, pero de un lazo extremadamente fuerte. Aquí, la mujer maltratada regresa a la relación porque en el periodo de la separación se reduce el miedo inicial y se le manifiesta la dependencia emocional, fomentada por un maltratador que regresa arrepentido y afectuoso.

Otra teoría psicológica es la de la trampa psicológica de Strube (1988), quien propone la persona se siente obligada a justificar el esfuerzo, ese tiempo dedicado e invertido en la relación, y justifican la inversión inicial como razón valida para aguantar ser maltratadas.

Esta la teoría de los costes y beneficios de Pfouts (1978), que establece que la persona valora si tiene otra opción y en generalmente no salen de la relación porque no tienen otra opción mejor.

Y la que a mi personalmente mas me llamo la atención, primero por que viene de una mujer, segundo por que su análisis es reciente, ella empezó a escribir sobre este tema mas o menos hacia el ano 2000 y continuó hasta el 2012 aprox., y tercero por que ella debate las anteriores que hablan de Dependencia Emocional. Ella es Marie France Hirigoyen, con su teoría del acoso moralcontradice la posible dependencia emocional de las maltratadas, la denomina acoso moral por que analiza como el maltratador paraliza y seduce a la victima a través del engaño para que no pueda defenderse. Se empieza con un abuso de poder y se continua con el abuso narcisista, es decir, se necesita que el otro pierda su autoestima, se le destruye moralmente e incluso sexualmente. Se trata de un perverso-narciso sometiendo a su victima conociendo claramente las inseguridades y miedos de su victima, sobretodo por que en la mayoría de los casos este perverso se mostró manso y seductor en un principio, y llegó a ganarse la confianza y estima incondicional de la victima. Entonces llega un momento en el cual la mujer victima esta inmersa en la confusión y la duda, en resumidas cuentas, si se llegara a una tal ‘dependencia emocional’ es el resultado de las estrategias del agresor, mas no una cause del maltrato, que acaban ocasionando miedo, temor e inseguridad en la victima; las consecuencias a largo plazo son de desequilibrio mental.

De todas formas, hay muchos otros factores, como dije anteriormente, que aumentan el nivel de tolerancia por parte de la mujer victima. Razones económicas, sociales o familiares, minimizan el problema por el miedo a estar solas en el futuro. Baja autoestima, asertividad deficiente y escasa capacidad de iniciativa. También están los antecedentes de malos tratos físicos, psíquicos y sexuales en la infancia y en la adolescencia, los cuales muchas veces se transmiten de una generación a otra.

Estos modelos teóricos son algunos de tantos, y tal vez no integran todas las variables para determinar la violencia de genero, en todo caso no soy psicóloga para poder concluir cual es el mas acertado o no. Personalmente siento que en cada modelo hay una especie de intermitencia entre el buen trato y el mal trato, entre hoy debo dejarlo, pero ya mañana no pude, y el te amo y te odio por parte del verdugo. Como la intermitencia de un adicto que sabe que esta haciendo algo autodestructivo, pero no tiene la fuerza interior para dejarlo.

Si la victima genera esa especie de síndrome de abstinencia, como un adicto, para romper con ese circulo vicioso, es fundamental que quien lo sufre, primero reconozca que tiene un problema, luego reflexione sobre sus posibles soluciones, y finalmente y lo mas importante, que desee genuinamente buscar sanarse y liberarse. 

VIVIANA CADENA:

Si las mujeres víctimas de violencia de género no se reconocen como tal, y por lo tanto desconocen la metodología de su agresor, son víctimas de una violencia invisible. Es importante reconocer los patrones bajo los cuales se rige este agresor. Un reciente estudio de la Clínica Mayo nombra algunos de los patrones que evidencian a un hombre maltratador, dice que una mujer puede estar experimentando violencia doméstica si se está en una relación con alguien que hace alguno de estas cosas:

  1. La insulta, denigra o desprecia.
  2. La desalienta a trabajar o estudiar, o a ver a tus familiares y amigos.
  3. Trata de controlar como gastas su dinero, los medicamentos que usa o la ropa que se pone.
  4. Es celoso, posesivo y la acusa constantemente de serle infiel.
  5. La amenaza con violencia.
  6. La obliga a tener relaciones sexuales. La culpa por su comportamiento violento.

Estas son solo algunas de las manipulaciones que puedes experimentar.

BLANCA AGUERO:

La impunidad del crimen del hombre ayuda a aumentar los crímenes de odio. En muchos casos, ellas tienen que regresar aún más vulnerables e indefensas al hogar del verdugo con un resultado aún más violento y costándole la vida a la víctima. De esta manera, la violencia se perpetúa, en lugares donde no existen leyes, donde no existe una comunidad de mujeres apoyándose y donde el valor de ser mujer es categoría de segunda clase porque no tiene los mismos derechos del hombre.

Tristemente, la mayoría de las mujeres no denuncian. En México menos del 40% de mujeres que sufren violencia doméstica buscan algún tipo de ayuda. Igual que en Argentina donde casi el 80% de víctimas del feminicidio no habían hecho una denuncia previa..

¿Ante este escenario tan triste, cuál es la solución? Yo diría que hay mucho por hacer, pero podríamos empezar por dos cosas: trabajar en nosotras mismas y en comunidad.

Trabajar en nosotras mismas es darnos el valor que merecemos interiorizando que somos hijas de El Creador de este universo, que somos diosas creadoras de vida, que dentro de nosotras siempre está la respuesta y que no hay que hacer de oídos sordos y hacerle caso a nuestra intuición. Cuando sentimos que algo está mal o no deberíamos ir por ese camino, hagamos caso a lo que dice nuestro interior. ¡Muchos problemas nos evitaríamos si le hiciéramos caso a nuestra intuición, es nuestra brújula interna!

Trabajar en comunidad es crear espacios, y luchar para que se reconozcan nuestros derechos y la protección de nuestras leyes. Activismo. Entender que lo que le afecta a ella me afecta a mi directa o indirectamente. Todas estamos en esto. #NIUNAMENOS. Es nuestra responsabilidad como mujeres, abogar las unas por las otras.

Ojalá alguna mujer que esté escuchando (leyendo) esto y esté pasando por una situación difícil pueda, aunque sea recobrar un poco de fuerza al pensar que no está sola y que por lo menos aquí cuenta con tres mujeres a las que le importa su historia y su experiencia.

REFLEXION:


“No permitas que los demás te hagan lo que tu no les harías a ellos”

Las Del Desahogo